miércoles, 6 de octubre de 2010

Educar en valores


Una de las responsabilidades de los padres es, sin duda, establecer normas que regulen la conducta de sus hijos. Mantener una disciplina razonable pero firme es esencial para prevenir situaciones como consumo de drogas, malas conductas, problemas en los estudios. Las normas son incluso necesarias para desarrollar una personalidad armónica y equilibrada.

Aprenderá a enfrenarse a la frustración que se deriva de la imposibilidad de hacer lo que uno desea. También aprenderá a demorar las gratificaciones y a esforzarse para conseguirlas.
Será capaz de ajusta su conducta social y personal alas normas de convivencia y le permitirá educarse en la responsabilidad.
Cuando los hijos son pequeños, deben recibir las normas de forma clara y ver que al cumplirlas son recompensados tanto verbalmente como haciéndoles conscientes de las consecuencias favorables a nivel personal que derivan de su comportamiento (higiene, bienestar físico, aprobación por el grupo de iguales, satisfacción personal, etc.).

Cuando los hijos son mayores, se le debe exigir un comportamiento más responsable, tratando de que comprenda la importancia de las normas y de que las haga suyas, con el fin de que éstas se cumpla, no porque son impuestas sino porque son necesarias. Es culminar un proceso que hasta entonces era teórico llevarlo a la práctica en su conducta diaria.

Al llegar a la adolescencia, su tendencia al inconformismo puede hacer difícil mantener las normas. Para poder manejar mejor esta situación se debe actuar con claridad, voluntad de negociación y mucha paciencia. No obstante todas las normas no son iguales. Algunas son fundamentales y su cumplimiento es indiscutible e innegociable. Estas deben ser pocas y tanto los padres como los hijos deben tener muy claro cuáles son. Por supuesto estas normas no surgen cuando nuestro hijo ya ha llegado a la adolescencia sino que deben estar ya muy reafirmadas a lo largo de su vida. Así pues la naturaleza de estas normas son para toda la vida y reflejarán el estilo de vida familiar y los valores que sustentan nuestro actuar diario de adultos.

Otras normas no son tan esenciales y permiten a los hijos encontrar e espacio más o menos amplio que necesitan para la rebeldía y la autoafirmación. También permite a los padres encontrar un margen para negociar y para enseñar a su hijo a tomar decisiones, a considerar los pros y los contras de cada opción, a decidir qué es lo que quiere y qué esta dispuesto a hacer para conseguirlo.

De esta manera, responsabilidad y libertad pueden ir de la mano; en la medida que pueda asumir nuevos compromisos y muestre mayor responsabilidad, podemos darle independencia. Evidentemente esto no es un proceso lineal y sin retrocesos, cada chico lleva su propia dinámica afectada por distintas variables que los padres deben saber y manejar pero sin perder de vista el objetivo final.

Si se es capaz de conjugar autoridad, razonamiento, diálogo y afecto, podrás ofrecer a tus hijos una respuesta clara y, al mismo tiempo, aceptable.

Esto es para ayudar positivamente y afectivamente a nuestros alumnos/as que les cueste más en su educación .Compañeros asi tenemos que animarlos para ganarlos y poder trabajar con ellos y sacarle provecho. Disfutar este video esta genial. Asi el niño podra dar el salto de sus dificultades si les ayudamos en estos dos aspectos viendo los mejor de ellos y dandoles siempre nuestro cariño y apoyo .



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